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Documental The Secret of Monkey Island

En octubre de 1990, la compañía Lucasfilm Games (LucasArts) publicaba una original y divertida aventura gráfica de piratas que estaba destinada a convertirse en uno de los títulos de referencia del género: The Secret of Monkey Island

Documental The Secret of Monkey Island
Con Guybrush Threepwood como el personaje protagonista que quiere convertirse en un intrépido pirata, junto a otros personajes que completan la historia, como la gobernadora Elaine Marley; Carla, la maestra de la espada de Isla Mêlée; o el malvado pirata fantasma LeChuck, el juego no solo fue un éxito inmediato tras su lanzamiento, sino que su legado se extendió mucho más allá. Dio lugar a una exitosa saga de videojuegos y es para muchos aficionados la mejor aventura gráfica que se ha hecho. 

Con estas credenciales de presentación, no es raro que décadas después de su lanzamiento original se siga hablando del juego. Gracias a los miles de artículos que se han publicado durante años (en este mismo blog puedes encontrar varios), la popularidad del videojuego de Lucasfilm Games no ha decaído a pesar del tiempo, pero curiosamente había algo que faltaba hasta ahora, un buen documental sobre Monkey Island

Esto lo han solucionado desde el equipo de RetroAhoy, quienes en el año 2018 lanzaron el documental The Secret of Monkey Island, con un extenso análisis de esta genial aventura gráfica y todo tipo de curiosidades, algunas de ellas muy poco conocidas. 

El documental tiene una primera parte a modo de introducción en la que se hace un pequeño repaso por la historia de los videojuegos, y la evolución de la compañía Lucasfilm Games hasta publicar finalmente el videojuego The Secret of Monkey Island en 1990. 

Una vez metidos en faena, se detalla en profundidad cómo se hizo Monkey Island, mostrando bocetos y diseños originales del desarrollo del juego, la evolución del protagonista Guybrush Threepwood y de otros personajes, así como un buen número de curiosidades, y un completo análisis de la historia y la divertida trama. También se analizan los motivos por lo que se convirtió en un título de referencia en el género y el impacto que tuvieron las posteriores aventuras gráficas clásicas que publicó LucasArts. Sencillamente imprescindible para los fans del género. 

El documental The Secret of Monkey Island se puede ver online gratis a través del canal oficial de RetroAhoy en Youtube. Está publicado originalmente en inglés, pero han tenido el detalle de añadir subtítulos en varios idiomas, por lo que se encuentra también disponible en español, así que solo tienes que activar la opción de subtítulos en el vídeo, configurarlos para que se muestren en español, y disfrutar este excelente documental. 



30 curiosidades de Monkey Island por el 30 aniversario del juego

En octubre de 1990, la compañía Lucasfilm Games (LucasArts) publicaba una original aventura gráfica que se convertiría poco tiempo después en uno de los videojuegos de referencia imprescindibles del género: The Secret of Monkey Island.

Curiosidades de Monkey IslandCreado por Ron Gilbert utilizando la tecnología SCUMM, la divertida historia de piratas que nos plantea Monkey Island obtuvo rápidamente unas excelentes críticas por parte de aficionados y prensa especializada, convirtiendo a sus personajes en auténticos iconos de los videojuegos. No solo a sus protagonistas principales, Guybrush Threepwood, la gobernadora Elaine Marley o el pirata fantasma LeChuck, sino también a personajes secundarios de la aventura como Stan, la calavera Murray, la maestra de espadas o el mono de tres cabezas.

A pesar de ser lanzado en plena edad de oro de las aventuras gráficas y tener que competir en el mercado con otros grandes títulos del género, tanto de la propia LucasArts como de otras exitosas compañías de la época como Sierra On-Line, pocas aventuras gráficas han tenido el impacto de Monkey Island.

Su gran éxito y popularidad entre los aficionados dieron lugar al año siguiente a la excelente secuela "Monkey Island 2: LeChuck's Revenge" (1991) y poco después a una saga que incluiría otros tres videojuegos como secuelas, además de varios remakes con ediciones especiales de los juegos originales.

Un videojuego mítico que, décadas después de su lanzamiento, sigue siendo admirado, recordado y jugado por miles de aficionados a las aventuras gráficas de todo el mundo. Como homenaje a uno de los mejores videojuegos de la historia, hacemos una recopilación de 30 curiosidades sobre Monkey Island, varias de ellas muy poco conocidas, por el 30º aniversario del juego.

Podía haber salido un año antes

La idea de hacer una aventura gráfica sobre piratas la empezó a concebir Ron Gilbert en 1988, poco después de terminar el videojuego "Zak McKracken and the Alien Mindbenders". Comenzó a trabajar en la historia y presentó el proyecto a Lucasfilm Games. A la compañía le entusiasmó la idea, sin embargo su producción se pospuso durante casi un año, ya que asignaron a la mayoría de sus diseñadores, incluido Gilbert, a otra aventura gráfica que querían lanzar antes, "Indiana Jones y la última cruzada".

Tras lanzar este videojuego en 1989, se pudo comenzar a trabajar en The Secret of Monkey Island, conocido internamente en estas etapas iniciales del proyecto con el título de "Mutiny on Monkey Island".

Curiosidades de Monkey Island - El equipo de LucasArts en 1990


El origen del nombre de Guybrush

Para el diseño de los personajes, los artistas gráficos utilizaron el programa "Deluxe Paint". Al guardar el trabajo, el archivo creado llevaba la extensión "brush". Cuando estaban creando el que sería el personaje principal, aún no tenían el nombre decidido, por lo que simplemente lo denominaron con algo genérico como "guy" (chico o tipo en inglés). De esta forma, el archivo quedó con el nombre de guy.brush, convenciendo al equipo para dar al personaje el nombre definitivo de Guybrush.

Su apellido, Threepwood, se decidió mediante un concurso en la empresa, inspirándose en el nombre de la familia Threepwood, que aparece en una serie de cuentos y novelas del autor británico P.G. Wodehouse.

Curiosidades de Monkey Island - Guybrush Threepwood


Fantasmas y temas paranormales en el juego

El mundo y los personajes del juego fueron diseñados principalmente por Ron Gilbert. Se trataba básicamente de una historia de piratas con muchos toques de humor, en las que un joven busca el sueño de su vida y quizás de paso encuentre el amor en el proceso. Coincidió que por aquella época, Gilbert acababa de leer la novela de fantasía histórica "En costas extrañas" (On Stranger Tides) del escritor estadounidense Tim Powers, y decidió agregar también temas paranormales a la trama del juego.

Curiosidades de Monkey Island - Tienda de Vudú


La muerte de Guybrush

En un punto determinado del juego, cuando Guybrush está subido en lo alto de un promontorio, podemos caer por el acantilado si nos acercamos al borde, provocando aparentemente la muerte del personaje. Nos aparecerá en ese momento una pantalla de menú con las opciones "Restaurar", "Reiniciar" y "Salir", aunque Guybrush regresa al poco tiempo para continuar la partida.

Se trata de una parodia a las clásicas aventuras gráficas de la saga King's Quest de la compañía Sierra On-Line, donde los juegos presentaban varias formas en las que el personaje podía morir, acabando abruptamente la partida, algo que siempre había frustrado al diseñador Ron Gilbert.

A pesar de esta broma, en realidad hay una forma en la que Guybrush puede morir en Monkey Island. En un momento del juego, Guybrush afirma que puede contener la respiración durante diez minutos. Si lo arrojamos a las aguas del muelle con el ídolo y esperamos los diez minutos, en realidad se ahogará. Esta es la única ocasión en la serie en la que Guybrush puede morir, a diferencia de otras situaciones en las que está fingiendo su muerte.

Curiosidades de Monkey Island - La muerte de Guybrush


Quedar atascados en el juego

Aunque el juego está pensado para que siempre podamos avanzar y no podamos morir (salvo con la excepción que hemos visto), existe un pequeño error que nos puede llevar a un callejón sin salida. Si nos gastamos todo nuestro dinero en la máquina de Grog que hay al lado del puesto de Stan, no podremos seguir avanzando en la aventura cuando necesitemos las monedas posteriormente.

Curiosidades de Monkey Island - La máquina de Grog


El origen del nombre de LeChuck

El nombre del archienemigo de Guybrush, LeChuck, surgió después de que Steve Arnold, el director general de Lucasfilm Games en 1989, le dijera a Ron Gilbert lo mucho que le gustaba el nombre "Chuck" y que le encantaría si alguno de los personajes principales de sus juegos llevase el nombre de "Chuck".

Aunque Gilbert cumplió con Steve Arnold dando al villano de la aventura el nombre de LeChuck, lo cierto es que un par de años antes ya había incluido en "Maniac Mansion" (1987) la popular planta Chuck, que aparecería también otros títulos de la compañía.

Curiosidades de Monkey Island - El pirata fantasma LeChuck


Protección antipiratería

En los lanzamientos iniciales del juego, como en la versión para Amiga, venían acompañados de una rueda de cartón "Dial-A-Pirate", como un original sistema anti-copia. La rueda consistía en un círculo grande con un círculo más pequeño adjunto. Un círculo tenía las mitades superiores de la cara de un pirata (quince en total), mientras que el otro círculo tenía impresas las mitades inferiores y varias ubicaciones.

Siempre que se iniciaba el juego, se le preguntaba al jugador en qué año se ejecutó a cierto pirata en un lugar determinado. El jugador tenía que girar la rueda para hacer coincidir la cara y la ubicación para revelar el año, que se podía ver en una pequeña ventana en el círculo central, teniendo que ingresar el dato para poder continuar con el juego. Esta medida contra la piratería se eliminó por completo en las versiones posteriores.

Curiosidades de Monkey Island - Protección antipiratería


Personas reales en el juego

Originalmente, los primeros planos de los personajes del juego se hacían como representaciones de imágenes de personas reales en 8 bits. Debido a ello, encontramos varios personajes basados en personas reales, como la gobernadora Elaine Marley, basada en Avril Harrison, una de las diseñadoras gráficas de LucasArts; o Carla la maestra de espadas, basada en Carla Green, quien en ese momento estaba a cargo del soporte de productos de la compañía.

El hombre dentro del traje de troll que custodia el puente en Melee Island es una representación pixelada de George Lucas, aunque es más obvio en los gráficos mejorados de la Edición Especial de Monkey Island publicada en 2010.

Curiosidades de Monkey Island - George Lucas


Los Piratas del Caribe

Las similitudes entre Monkey Island y Piratas del Caribe son evidentes. La primera película de la saga, "Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra", se estrenó en 2003, más de una década después del videojuego. Sin embargo la inspiración principal para la aventura gráfica proviene en realidad de la atracción "Piratas del Caribe" de Disneyland, muy popular ya en la época y que serviría tiempo después también como base para la franquicia de películas.

El juego presenta muchas referencias visuales a la atracción de Disney, como la escena del perro que tiene unas llaves en la boca mientras los prisioneros de la cárcel tratan de atraerlo con palos y huesos. Además, el nombre del perro en Monkey Island es Walt, un claro homenaje a Walt Disney.

Curiosidades de Monkey Island - Piratas del Caribe


Película de Monkey Island

Se llegó a plantear la posibilidad de hacer una película sobre Monkey Island, cuyo director sería Steven Spielberg, reconocido fan del juego. Sin embargo el proyecto nunca llegó a ver la luz. Ted Elliot, que iba a ser el encargado del guión, años más tarde escribió el guión de la película "Piratas del Caribe", basándose en gran parte en el guión que tenía ya escrito para la película de Monkey Island, y el estreno de Piratas del Caribe en 2003 anuló efectivamente cualquier posibilidad de una película de Monkey Island.

Aún así, existe un curioso "FanFilm" o cortometraje sobre Monkey Island realizado con actores reales y dirigido por Daniele Spadoni, que se puede además ver online gratis:



La forma más rápida de acabar el juego

Como toda buena aventura gráfica que se precie, el reto para el jugador es resolver los diferentes puzles y rompecabezas que se plantean en el juego para avanzar en la historia hasta acabar la aventura, si es posible incluso sin tener que utilizar una guía del juego.

Para quien prefiera llegar cuanto antes al final de la aventura, existe un truco para acabarse Monkey Island de forma inmediata. En cualquier momento del juego, si se hace clic en "CTRL + W", se nos preguntará "¿Estás seguro de que quieres ganar? (S/N)". Si se presiona "Sí", se llevará al jugador automáticamente a los créditos y el juego terminará.

Curiosidades de Monkey Island - Truco para acabar el juego


Huevos de Pascua

Una característica "marca de la casa" de la compañía son los Huevos de Pascua que LucasArts suele incluir en sus videojuegos, especialmente en las aventuras gráficas. The Secret of Monkey Island no es la excepción, y durante la aventura podemos encontrar todo tipo de guiños y referencias a populares películas como "Star Wars", "Indiana Jones" o "Terminator", o a otros videojuegos de la empresa.

También se incluyeron numerosas bromas que, en algunos casos, tuvieron que retirar en las siguientes versiones del juego, debido a que algunos jugadores se las tomaron en serio, como les sucedió con el famoso "Disco 22". Aquí puedes ver una buena recopilación: Huevos de Pascua de Monkey Island

Curiosidades de Monkey Island - Huevos de Pascua


Herman Toothrot

El personaje de Herman Toothrot fue agregado a la historia sobre la marcha. Cuando la aventura empieza a desarrollarse en Monkey Island se estaba haciendo demasiado lenta, así que se decidió crear a Herman Toothrot para que el jugador tuviera alguien con quien hablar durante esta fase del juego. Su nombre proviene de la banda de pop de los 60 "Herman's Hermits".

Curiosidades de Monkey Island - Herman Toothrot


La verdadera Isla de los Monos

"Monkey Island" es un término coloquial que se utiliza para describir el área en el techo del puente en un buque de carga moderno. Lo utilizan principalmente las tripulaciones de los grandes buques de carga que operan en las Indias Orientales, el Sudeste Asiático y el Pacífico Sur.

Curiosamente existe en realidad una verdadera "Isla de los Monos" en el Caribe. Se trata de la Isla de Mona, una pequeña isla deshabitada perteneciente a Puerto Rico y que es actualmente una Reserva Natural. En Oceanía también encontramos "Mono Island", una isla volcánica bordeada por acantilados, perteneciente a las Islas del Tesoro (Islas Salomón).

Curiosidades de Monkey Island - La Isla Mona en Puerto Rico


Escena inédita

Durante el proceso de desarrollo de Monkey Island se fueron descartando varias ideas porque se consideraron que no encajaban bien con la historia o perjudicaban la fluidez de la aventura. Entre ellas se encontraba una secuencia de combate de barcos. Si bien esta escena no llegó al corte final, la idea se reutilizó en la tercera entrega de Monkey Island.

Una escena nunca antes vista del juego apareció en un video publicado en Mojo. Muestra una vista exterior de la aldea caníbal desde una montaña. Se puede ver brevemente en este vídeo, aproximadamente desde el segundo 35:



El Bar SCUMM

El famoso SCUMM Bar que encontramos al principio del juego es obviamente una referencia al motor del juego SCUMM (Script Creation Utility for Maniac Mansion) y que se ha utilizado en otros títulos de aventuras gráficas de la compañía.

The Secret of Monkey Island fue el quinto juego creado con el motor SCUMM, que se modificó en gran medida para incluir una interfaz más fácil de usar. Cuando se lanzó en el año 2000 el cuarto juego de la saga "Escape from Monkey Island", el lenguaje de programación SCUMM fue sustituido por el nuevo lenguaje Lua, manteniéndose también el guiño en el juego, donde podemos ver el bar tropical "Lua" en lugar del bar SCUMM.

Curiosidades de Monkey Island - El Bar SCUMM


Empaquetado y distribución

En 1990 la compañía Lucasfilm Games era aún una empresa de videojuegos relativamente pequeña y el primer envío de Monkey Island que tuvieron que hacer era más grande de lo normal, por lo que se pidió al personal que ayudara a empaquetar las cajas para el primer envío. Así que los aficionados que recibieron las primeras copias del juego, que constaba de cinco disquetes, estaban recibiendo nada menos que un juego empaquetado por los propios creadores.

Curiosidades de Monkey Island - Ron Gilbert y el equipo de LucasArts empaquetando el juego


Coste del juego y ventas

The Secret of Monkey Island fue desarrollado durante nueve meses, siendo el presupuesto inicial del juego de 130.000 dólares, si bien el coste final fue al parecer algo más alto, llegando hasta los 200.000 dólares.

Las cifras exactas de ventas conseguidas por el juego nunca se han llegado a saber. Preguntado directamente por este asunto, uno de los programadores, Dave Grossman, indicó que se vendieron entre 100.000 y un millón de copias, sin querer especificar más el dato. El juego fue curiosamente más exitoso en Europa que en Norteamérica y en países como Alemania, The Secret of Monkey Island llegó a vender más copias que en Estados Unidos.

Curiosidades de Monkey Island - precio videojuegos


Dos finales diferentes

En Monkey Island encontramos dos posibles finales. Si hundimos el barco en el que llegamos a la isla, Herman Toothrot nos encontrará en la guarida subterránea de LeChuck y nos llevará a la isla Mêlée. En este final se nos mostrará una escena de la tripulación atrapada en la cabaña de caníbales.

Si no hundimos el barco, la tripulación nos encontrará en la guarida subterránea de LeChuck y nos llevará de regreso a la isla Mêlée, mostrándose como final a Herman Toothrot hablando solo en Monkey Island, esperando que no nos hayamos ido sin él.

El final en todo caso podía haber sido totalmente diferente. Ron Gilbert ha dicho en varias entrevistas que nunca tuvo la intención de que Guybrush y Elaine terminaran juntos.

Curiosidades de Monkey Island - Final del juego


La inspiración para el duelo de espadas

Tanto Ron Gilbert como el diseñador Tim Schafer y el programador Dave Grossman, eran grandes aficionados a las películas de Errol Flynn, un conocido actor que habitualmente hacía papeles de un temerario aventurero o de héroe romántico. Se dieron cuenta de que los piratas en esas películas muchas veces se burlaban de sus oponentes en lugar de atacarlos, lo que les dio la idea de basar los duelos del juego en una lucha de insultos en lugar de un combate de espadas. En esta tarea les ayudó el escritor Orson Scott Card, autor de la novela "El juego de Ender".

Curiosidades de Monkey Island - Duelo de espadas


El verdadero secreto de Monkey Island

¿Cuál es el verdadero secreto de Monkey Island?. Esta pregunta nunca ha llegado a ser respondida correctamente, ya que no se revela ni en el primer juego de la saga ni en ninguna de las secuelas. El creador de la serie, Ron Gilbert, concibió Monkey Island originalmente como una trilogía de videojuegos, con la intención de revelar el secreto al final de la tercera entrega.

Sin embargo, dejó la empresa después de crear "Monkey Island 2: LeChuck's Revenge" (1991), por lo que otras personas se hicieron cargo de continuar la saga. Se hizo una revelación al final del cuarto juego, "La fuga de Monkey Island" (2000), pero como Gilbert nunca le contó sus ideas a nadie, este no era el verdadero secreto de Monkey Island tal y como él lo imaginaba. En todo caso, Ron Gilbert siempre ha afirmado que le encantaría retomar la saga original si se dan las condiciones, y hacer una tercera aventura como continuación de donde lo dejó, revelando finalmente el secreto de la Isla de los Monos.

Curiosidades de Monkey Island - El verdadero secreto de Monkey Island


Guybrush en el Guinness

El 3 de marzo de 2016, el libro Guinness de los récords reconocía a Guybrush Threepwood como el protagonista de mayor duración en la historia de las aventuras gráficas, abarcando el período comprendido entre el 15 de octubre de 1990, fecha de lanzamiento de la primera aventura de la saga, y el 8 de diciembre de 2009, cuando se lanzó el último título hasta ahora "Tales of Monkey Island".

No se tuvieron en cuenta para el cómputo las ediciones especiales "The Secret of Monkey Island: Special Edition" (2010) y "Monkey Island 2: LeChuck's Revenge: Special Edition" (2010).

Un curioso récord que tuvo cierta polémica cuando se anunció por el Guinness, debido a las reclamaciones de aficionados indicando que otros protagonistas de aventuras gráficas también podrían aspirar a él, superando a Guybrush en duración.

Curiosidades de Monkey Island - El récord Guinness de Guybrush Threepwood


Versión teatral de Monkey Island

Entre el 21 y 29 de mayo de 2005, se presentó una versión teatral de The Secret of Monkey Island en vivo en el Hammond High School de Columbia, Maryland. La obra fue una recreación muy cuidada del juego original, tras proponer la idea Chris Heady, un estudiante del instituto fan de la saga de aventuras.

Heady habló con LucasArts y consiguió finalmente obtener el permiso para poder realizar la obra. La difusión de las grabaciones en vídeo de la obra de teatro en YouTube sirvió para aumentar su popularidad, y la adaptación teatral fue reconocida por el Libro Guinness de los Récords como la "primera aventura gráfica en convertirse en una obra de teatro". Un nuevo récord Guinness para el juego. Aquí puedes ver la obra de teatro de Monkey Island completa: The Secret of Monkey Island Stage Play



Reconocimientos del juego

Independientemente de cuál sea la cifra real de ventas, el éxito del juego tras su publicación es indiscutible, y una buena forma de saber el impacto que ha tenido Monkey Island en la historia de los videojuegos es revisando algunos de los premios, reconocimientos y logros otorgados por la prensa especializada.

Además de aparecer en el libro "1001 videojuegos que debes jugar antes de morir", la aventura gráfica The Secret of Monkey Island fue incluida por la revista Computer Gaming World en 1993 en el "salón de la fama", votado como el 19º mejor videojuego de todos los tiempos, y el 2º videojuego para ordenador más divertido de la historia. Su personaje principal, Guybrush Threepwood, consiguió el tercer puesto en 1996 como el protagonista más memorable en una votación entre los lectores de la misma revista.

El juego fue también incluido en el salón de la fama de IGN, y en 1991, la revista británica PC Format incluyó a The Secret of Monkey Island en su lista de los 50 mejores juegos de computadora de todos los tiempos.

Curiosidades de Monkey Island - El juego en portada de Micromanía


Fangame cancelado

En el año 2003, un grupo de aficionados denominado "Metamorfo Entertainment" y liderado por el argentino Guido Sirna, comenzaron un original proyecto de Fangame sobre Monkey Island. El título del juego iba a ser "El Amuleto de Monkey Island", pero tras cinco años de trabajo y con el proyecto en un estado muy avanzado, el juego tuvo que ser cancelado ante una reclamación de LucasArts por uso indebido de propiedad intelectual.

Este videojuego amateur había creado una gran expectación entre los aficionados a las aventuras gráficas, y el lanzamiento del quinto título de la saga, "Tales of Monkey Island" (2009), fue probablemente el detonante que llevó a LucasArts a exigir la cancelación del Fangame.

Curiosidades de Monkey Island - Fangame El Amuleto de Monkey Island


Monkey Island y Regreso al futuro

Es probable que la cancelación de este Fangame influyera en otros posibles proyectos de videojuegos amateur, sin embargo también salieron adelante varios juegos. Uno de los más peculiares es un curioso crossover entre los protagonistas de la saga "Regreso al futuro" y la historia de Monkey Island.

Un divertido Fangame creado por Daniele Spadoni y publicado en 2019, que además se puede descargar gratis: Back to the Future Part III: Timeline of Monkey Island

Curiosidades de Monkey Island - Fangame de Regreso al futuro en Monkey Island


Merchandising

The Secret of Monkey Island fue seleccionado para la exposición "The Art of Video Games" en el Smithsonian American Art Museum en 2011. Muchos elementos del juego han pasado a formar parte además de la cultura popular con el paso del tiempo, lanzándose todo tipo de productos y merchandising, desde camisetas, tazas o llaveros, a mascarillas, mantas, petacas o cubiertas para móviles: Curioso Merchandising de Monkey Island

Curiosidades de Monkey Island - Mascarilla del juego


La receta del Grog

Según indican a Guybrush los piratas del Bar SCUMM, el Grog es una mezcla secreta compuesta por uno o más de los siguientes ingredientes: queroseno, glicol propílico (propilenglicol), endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, ron, acetona, tinte rojo Nº2, scumm, grasa para ejes, ácido de baterías, y/o pepperoni.

Una brebaje adaptado para el juego de una bebida que existió en realidad y que era muy popular en la marina británica durante los siglos XVIII y XIX. La auténtica receta del Grog estaba compuesta principalmente de Ron, agua, zumo de limón y azúcar.



La Broma del Grog XD

En el año 2009, la televisión argentina se hacía eco de una extraña noticia, avisando a los adolescentes del peligro de consumir Grog XD. Tres personalidades de la televisión, entre ellas un médico, daban la noticia de que los niños están mezclando una receta de bebida alcohólica que incluye queroseno y grasa para ejes, también conocido como "Grog de Monkey Island".

En resumen, la cadena C5N argentina había sido troleada. Al parecer, alguien les envió un aviso por e-mail de que un grupo de Facebook estaba propagando esta peligrosa bebida, causando furor entre los jóvenes, así que la cadena cayó de lleno en la broma sin investigar nada más. En el videojuego "Tales of Monkey Island", Guybrush hace un guiño a esta noticia mientras presiona el botón Grog XD en una máquina Grog.




El tercer juego de Monkey Island por Ron Gilbert

Qué mejor forma de terminar nuestra lista de curiosidades sobre Monkey Island que soñando un poco. Como ya hemos comentado, al creador del juego, Ron Gilbert, le encantaría hacer una tercera entrega, que al parecer llevaría por título "Monkey Island 3a" o "Monkey Island: The Secret Revealed Or Your Money Back".

Esta secuela ignoraría todos los juegos de la saga Monkey Island publicados después de "Monkey Island 2: LeChuck's Revenge" (1991), ya que fue el último juego creado por Gilbert. Sin embargo, Ron Gilbert ha asegurado en varias ocasiones que solo haría el juego si pudiera adquirir los derechos de la franquicia, por lo que los aficionados iniciaron una petición online como apoyo al creador: Disney, please sell the rights to 'Monkey Island' back to its creator Ron Gilbert

En el hipotético caso de conseguirlo, Gilbert también ha indicado sus características principales y cómo piensa desarrollar el juego:

- Un estilo de arte retro mejorado de baja resolución
- Una intensa aventura sin tutoriales, sin pistas, sin acertijos "tontos", con un completo inventario y rompecabezas con árbol de diálogos.
- Lanzado de forma física en caja y sin adelantos de copias para la prensa
- Se reconstruiría el lenguaje de programación SCUMM solo para el juego y el equipo de desarrollo estaría formado por un máximo de 10 personas.
- No sería el Monkey Island 3 que Gilbert imaginó originalmente

Lo cierto es que por el momento parece complicado que lo veamos, pero soñar es gratis...

Curiosidades de Monkey Island - Ron Gilbert

Guía The Secret of Monkey Island (Micromanía 35)

Desvelamos el secreto de la misteriosa Isla de los monos. Así anunciaba la portada del número 35 de la mítica revista Micromanía el contenido estrella de ese mes, una guía completa del videojuego "The Secret of Monkey Island", una de las mejores aventuras gráficas de todos los tiempos.

Guía The Secret of Monkey Island - MicromaníaPublicada en abril de 1991 con un coste de 225 pesetas, la revista Micromanía estaba en esos momentos en su segunda época, con su característico color de fondo de portada y su enorme tamaño periódico, en la que fue probablemente su época de mayor éxito.

En su interior encontramos una amplia guía del primer título de Monkey Island, la clásica aventura gráfica donde conocimos por primera vez al personaje de Guybrush Threepwood. Como era habitual en este tipo de artículos publicados por Micromanía, no se trataba de una simple guía en la que debemos seguir instrucciones al pie de la letra para dar con la solución del juego, sino que la revista nos metía en la historia, con un artículo de seis páginas firmado por D.G.M, donde se narra la guía como una auténtica aventura en el Caribe en primera persona.

Comprender ahora los motivos que pueden impulsar a alguien a hacerse pirata, puede resultar algo complicado. Pero yo era entonces sólo un joven alocado, al que los pocos años de experiencia y el mucho ardor de la sangre, impulsaban a salir de la vida rutinaria.

Rescatamos desde La Taberna de Grog esta pequeña joya de la época dorada de las aventuras gráficas, con la guía en español de The Secret of Monkey Island publicada por la revista Micromanía Nº 35 Segunda Época (abril de 1991).

Guía The Secret of Monkey Island

Mi única idea fija era emprender una emocionante aventura, con la que poder demostrar al mundo la medida de mi valentía. Con ese empeño, embarqué rumbo a la isla de Mélée, en lo más profundo del Caribe, considerada entonces como uno de los principales refugios de piratas y bucaneros.

A mi llegada a la isla, me informé enseguida de donde podía conseguir enrolarme en la tripulación de algún barco pirata. Naturalmente, la oficina de reclutamiento estaba en la cantina del pueblo: el Scumm Bar. Me dirigí hacia ella, y aunque los corsarios, bucaneros y gente de su especie siempre han sido tan buenos bebedores como sanguinarios, me pareció extraño encontrar tanta gente bebiendo.

Charlando con alguno de los que aparentaba ser más cordial que el resto, conseguí enterarme de una extraña historia.

Mapa Isla Melee - Monkey Island

Primer desafío: las tres pruebas

En aquellos días que corrían, casi ningún pirata se hacía a la mar, ante el temor de encontrarse con el temible LeChuck, un bucanero fantasma que se había convertido en el terror de los mares. En alguna ocasión se organizó una tripulación con intención de atacarle en su oculta guarida en la Isla de los Monos, pero nunca más se supo de ellos. El barco fue encontrado años después casi a la deriva y tripulado por unos simpáticos monos.

Se dijo entonces que los primates eran realmente los piratas convertidos en animales por algún maleficio. Por supuesto, la historia contribuyó a terminar de aterrorizar a aquellos hombres supersticiosos. En cualquier caso, ningún fantasma iba a conseguir apartarme de mi destino aventurero, así que, en cuanto pude, indagué quién podía admitirme como pirata en alguna tripulación.

Los piratas del Scumm BarFui conducido a presencia de tres personajes, cuyas ropas y habilidad para vaciar las jarras de grog demostraban, sin ninguna duda, que se trataba de gente importante en la profesión que yo había elegido para mi futuro.

Sin que yo comprendiese porqué, rieron a carcajadas cuando les conté que quería ser pirata. Pidieron otra ronda de grog, (aquello apestaba a demonios), y parecieron recuperar la compostura. Luego de platicar entre ellos en voz baja, el que parecía el portavoz del trío, me contó que era necesario que superase tres pruebas que demostrarían que era merecedor de ejercer tan digna actividad.

Era imprescindible que "aprobase" las asignaturas de lucha con espada, robo y búsqueda de tesoros. Acepté el reto, y antes de salir de la taberna, me dediqué a "estudiar" un poco para el segundo examen. Robé en la cocina un poco de carne, un trozo de arenque y una cazuela, pensando que la tarea podía alargarse, y que el estómago no perdona.

En busca del maestro de esgrima

Mi habilidad con la espada sólo estaría demostrada, cuando fuese capaz de medirme de igual a igual con el maestro de esgrima, más conocido como Sword Master, al que nadie en la isla de Mélée había logrado vencer. Encontrarle no era fácil, pues parece que huía de cantinas y lugares concurridos, para dedicar más tiempo al noble arte de la espada. Decidí por tanto recorrer la isla, cosa que hasta el momento no había hecho, convencido de que en algún rincón nos encontraríamos.

El circo de los hermanos FettuciniEn la única tienda existente localicé una magnífica espada ideal para mis propósitos, pero pedían por ella una cantidad demasiado alta para mi bolsa, que estaba vacía del todo. Cuando pensaba en cómo conseguir el dinero, vi ante mí un cartel anunciando la actuación de un circo en Mélée, y sabiendo que siempre andaban buscando colaboradores, me dirigí hasta el lugar del bosque donde estaba instalada la carpa.

Los fabulosos hermanos Fettucini andaban ensayando un precioso número para el que necesitaban un ayudante, y estaban dispuestos a pagar una buena suma para quien aceptase el trabajo. Decidí correr el riesgo, porque me tranquilizó bastante comprobar que eran personas para las que la seguridad era importante: No estaban dispuestos a comenzar hasta que contase al menos con un casco.

Solucionado el problema con un poco de ingenio, cobré el dinero, y volví a la tienda, donde además de la espada compré una pala pensando en los tesoros. El tendero me contó que conocía el paradero del Sword Master, pero antes de batirme con él sería necesario adquirir un buen nivel luchando contra espadas menos hábiles.

Al este de la isla existía una academia de esgrima en la que decidí gastar unos cuartos para comenzar bien desde el principio. El profesor, Capitán Smirk, me hizo ver que tan importante como la habilidad con la espada, era la habilidad manejando insultos. Una lengua rápida podía conseguir despistar al contrario lo suficiente para desarmarle, y ésta era la táctica usada por el Sword Master.

Lucha de espadas e insultos en Monkey IslandCon las lecciones recibidas, me adentré en el bosque por donde solían deambular los piratas, y comenzaron los combates. Los primeros fueron derrotas consecutivas pero, poco a poco, mi habilidad y vocabulario fueron aumentando, hasta llegar un momento en el que nadie, salvo el maestro, parecía estar a mi altura.

Sin más demora, fui en busca del tendero al que rogué que enviase mi recado al gran espadachín. No contento con ello, decidí seguirle en cuanto salió de la tienda y se adentró en el bosque.

Localizada la cabaña, mi primera sorpresa fue descubrir que la mejor espada de la isla era manejada por una mujer. Pese a ello, mí misión no podía fracasar, así que comenzamos los duelos. En un par de tentativas conseguí imponer mi habilidad, y recibí de la chica una hermosa camiseta en la que podía leerse un agradable rótulo: Yo vencí al Sword Master.

Segunda prueba: el robo del ídolo

El segundo trabajito tampoco era moco de pavo. Se trataba de colarme en la mansión del Gobernador de la Isla y hacer que un valioso ídolo que éste poseía cambiase de dueño.

El gran problema residía en la jauría de perros hambrientos que, atados junto a la puerta, impedían la entrada sin riesgo de morir despedazado. Aderecé el trozo de carne sustraído en el bar con unas plantas que recogí en el bosque, y se lo lancé a los canes. Unos minutos después, todos dormían plácidamente.

Los perros a la entrada de la mansión del gobernadorDentro de la casa, después de mucho buscar sólo conseguí hacerme con un repelente para ratas, un libro, y ¡un lápiz de labios! El ídolo se encontraba protegido tras unos barrotes que sólo podrían ser superados con una lima. Me dirigía al pueblo hacia la casa del tendero, cuando reparé en que la puerta de la cárcel estaba abierta. Entré a echar un vistazo y en una de las celdas vi a un pobre diablo que me comentó que no podía aguantar ni un segundo más a las malditas ratas.

Yo me di cuenta de que tampoco podía aguantar la horrible halitosis que el sujeto padecía, así que le hice dos favores: le regalé el repelente recién adquirido y unos caramelos de menta que obraron maravillas.

Agradecido el pobre diablo me obsequió con un pastel que alguna vez debió estar tierno, y que con el paso del tiempo, parecía haber aumentado de peso. Más por lástima que otra cosa, cogí el regalo y salí de la prisión. Al intentar partir el pastel, encontré en su interior la cosa que más necesitaba en ese momento: una lima.

Volví al palacio, y entrando en la habitación, me apoderé del ídolo en unos minutos. Mi alegría se vio truncada por la aparición del nefasto Sheriff Fester, que intentó apresarme. Con el estruendo, salió a escena la mujer de mi vida ¡El Gobernador Marley era una hermosa chica!

La atracción pareció ser mutua, pues mi amada increpó al Sheriff su torpeza en la vigilancia y me dejó libre, por lo que me apresuré a escapar, con una contenida euforia. Mas una vez a salvo de miradas indiscretas, Fester me apresa y se propone hacerme pagar su humillación. Me regala una hermosa "corbata", en cuyo extremo cuelga una gran piedra, y soy lanzado al agua en el muelle. Con sangre fría, analizo la situación, compruebo que llevo útiles para liberarme, recupero el ídolo caído junto a mí y doy el baño por terminado.

Tercera prueba: cómo encontrar el tesoro

Acometo con ilusión el tercero de los trabajos, pensando que no podrá ser mucho más difícil que los anteriores. Como es lógico, la búsqueda de cualquier tesoro necesita de un mapa para localizarlo. Indago por el pueblo, y consigo de un charlatán algo que es lo más parecido a un mapa, con el que me interno en el bosque.

El mapa del tesoro de Isla MeleeLa cosa es un tanto rara porque, en apariencia, el pergamino es como una lección de baile, pero consigo descifrarlo, y compruebo que me va marcando con claridad sucesivas direcciones, con las que localizo sin problemas un claro del bosque. Me pongo a cavar con toda las ganas de que soy capaz y, por fin, encuentro el "tesoro" perdido.

Un poco decepcionado, pero contento en el fondo por haber completado las tres pruebas, vuelvo al pueblo deseando contar a los jefes piratas mi éxito.

Dicen que venimos a este mundo a sufrir, y estuve muy de acuerdo con ello, cuando me cuentan en el Scumm Bar que mi amada Gobernadora ha sido raptada por el horrible LeChuck con Dios sabe qué propósitos. Olvido mi encuentro con los jefes piratas, y comprendo que mí única opción es conseguir un barco y tripulación, para ir en busca de la mujer de mis sueños a la guarida del fantasma en la Isla de los Monos.

Problemas económicos

Comprar una nave era fácil si contabas con el suficiente dinero, pero ese no era mi caso. El usurero de Stan tenía algunos barcos de segunda mano que podían serme útiles, pero no vendía más que al contado, o previa presentación de un aval. Me dirigí, por tanto, a la única persona que parecía manejar suficiente dinero para ayudarme, que era mi amigo el tendero.

Con algo de labia casi conseguí que me firmase un pagaré, pero aunque la cosa no llegó a arreglarse, mi adquirida habilidad en apropiarme de lo ajeno y un poco de vista me permitieron abrir la caja fuerte y conseguir el preciado documento.

La tienda de Stan en Isla MeleeRegateando con Stan me hice con un magnífico barco a precio de risa, al que ya sólo le faltaban unos marineros. En el lote entró además una brújula de regalo. Recorriendo la isla encontré en el norte un pequeño islote al que se accedía mediante una especie de funicular. Limpié de plumas una polea que incluía en mi equipaje y me deslicé hasta la otra orilla.

Convencer a Meathook para que se uniese a mi equipo requirió que le demostrase previamente mi valor, con una prueba sólo para cardiacos. A continuación pensé que una buena espada en la tripulación siempre vendría bien y decidí visitar a Carla (Sword Master). La honradez de mi misión fue suficiente argumento para que tomase parte en la empresa.

Haciendo cálculos, con otro tripulante el barco podría zarpar. Recorrí el pueblo, pero todo el mundo palidecía al oír el nombre de LeChuck, así que pensé que sólo alguien desesperado se apuntaría a la aventura. Otis, el preso, a quien yo había ayudado en otra ocasión, podía ser el indicado para ello, pero antes había que sacarlo de la cárcel.

Los barrotes eran demasiado gruesos para intentarlo, pero la cerradura parecía algo debilitada. Quizás con algo parecido a un ácido sería posible abrirla...

Existía en la isla un líquido tan fuerte que su simple olor (a demonios) podía derretir más de una nariz. Probamos con él y la pobre cerradura dio un quejido, a la vez que Otis aullaba de alegría. Por fin el grupo estaba completo y ya nada podría evitar que partiese a la búsqueda de mi amada.

Rumbo a lo desconocido

Los días de navegación se sucedían, y la desolación de mi tripulación crecía ante los nulos resultados. Era insoportable navegar sin rumbo fijo, buscando una isla que nadie sabía dónde estaba.

En las largas horas de reflexión en mi camarote comprobé, con asombro, que el barco que utilizábamos era el mismo que había servido a la tripulación que nunca volvió. Rebuscando entre los papeles del capitán hice algunos interesantes descubrimientos, pero había un pequeño cofre cerrado con llave que no pude abrir por más que lo intenté.

Charlando con la tripulación rumbo a Monkey IslandLa llave estaba oculta dentro de un paquete de cereales que resultó ser de mi marca favorita, lo que me impulsó a abrirlo. En el interior del cofre, una extraña receta y unos trozos de canela hacían que el viaje tornase un rumbo mágico. La receta era un ritual vudú que parecía haber sido utilizado en su día por los tripulantes del barco, para llegar a la isla de los monos.

El problema estaba en localizar los ingredientes, pero con un poco de ingenio y sustituyendo alguno por lo más parecido que encontré, conseguí un resultado impresionante.

Desperté de un extraño sueño, recordando sólo el ruido de una enorme explosión y corrí a comprobar en qué estado había quedado mi valerosa tripulación.

Casi me da un infarto al salir a cubierta, pero no por encontrar a alguien herido, sino por que ante mis ojos, a sólo unas millas de distancia, se encontraba la fantástica Isla de los Monos. Por fin estaba a mi alcance liberar a la Gobernadora Marley, quien sin duda se casaría conmigo en agradecimiento.

Después de la emoción inicial, comprobé que seguía existiendo un problema: no contábamos con botes, y el barco era demasiado grande para aproximarse por aguas poco profundas. Desesperado, recordé las habilidades adquiridas con los Fettucini en el circo, y vi que era la única solución para llegar a tierra.

Improvisé una mecha con un trozo de cuerda, y con algo de pólvora y mi viejo casco, después de un suave vuelo, me posé en las arenas de una hermosa y cálida playa.

Guybrush aterrizando en Monkey Island

La isla de los Monos

Si a mi llegada a Mélée sentí el impacto de la naturaleza, la sensación que ahora me llenaba era increíblemente mayor. La naturaleza aquí se mostraba en todo su esplendor, con una vegetación exuberante que partía casi desde las suaves arenas que formaban la playa.

Decidí que lo más sensato era explorar la isla, y aunque pensé utilizar el viejo bote que estaba varado en la arena, la falta de unos remos me obligó a iniciar la expedición andando. Encontré un mono al que obsequié con un plátano que pareció gustarle mucho, pero debía tener más hambre porque siguió gimiendo entristecido.

La isla de los monosComprobé pronto que la isla estaba dividida en dos por una cadena montañosa que impedía pasar a la parte Norte si no era por mar, y me llevé un gran susto al encontrarme con un curioso náufrago, al que la cabeza no le funcionaba demasiado bien. Se llamaba Herman Toothroot, y había formado parte de la primera expedición que utilizó mi barco para llegara la isla.

Él era el único superviviente, y compartía su exilio con un nutrido grupo de feroces caníbales asentados al norte, y por supuesto, con el temido LeChuck, que ocupaba algún lugar del subsuelo, más cercano al mismísimo infierno.

Decidí seguir solo mi búsqueda, porque aquel loco me contaba ya una extraña historia sobre un recoge bananas automático, que le habían quitado los caníbales, y sobre la llave de la cabeza del mono gigante, que él a su vez les había sustraído.

En el viejo fortín que sirvió de refugio a Herman conseguí algo de pólvora y un catalejo.

En el poblado caníbal

Casi en el centro de la isla observé una pequeña montaña desde la cual la vista tenía que ser completa. Subiendo a ella, encontré una especie de invento cuya utilidad no comprendí hasta estar en la cima. Al asomarme al borde, no pude evitar tumbar una roca que catapultó otra mayor, la cual salió disparada hacia la playa. Me pareció notar un fuerte choque contra algo, y decidí investigar más tarde lo ocurrido.

Cerca de la playa había un profundo barranco en el cual pude descender hasta la mitad gracias a la cuerda que llevaba, pero para llegar hasta el fondo del mismo era necesario otro trozo de cuerda. Desde la cornisa en la que me encontraba pude distinguir algo valiosísimo para mí: un par de remos.

Guybrush hablando con Herman ToothrootEn un claro del bosque estaban colgados los restos de un pobre diablo compañero de Herman, y comprobé que aparte de sus harapos enredados en lo que quedaba de su esqueleto, tenía una cuerda enrollada en la cintura. La única forma de conseguir alcanzarla era bajando al pobre desgraciado, y esto sólo era posible logrando que el pesado tronco que le servía de contrapeso subiese.

Siguiendo el curso seco del río en el que estaba el tronco, llegué a una zona donde una pequeña presa artificial desviaba el curso natural del agua. Un poco de pólvora en el lugar clave y el problema estaría definitivamente solucionado.

Con el trozo de cuerda recuperé los remos, y con ellos me dirigí hacia la playa. Allí comprobé que la roca que había lanzado con el "mortero" primitivo había golpeado a la palmera, y que varios plátanos estaban por el suelo. Los guardé y puse rumbo al norte. Localicé el poblado caníbal y me introduje en él.

A la puerta de una choza con un enorme ídolo de piedra encontré más plátanos que guardé pensando en el pobre mono hambriento. Dentro de la cabaña había algunos huesos y un extraño artilugio que resultó ser el recoge-bananas de Hermán.

El poblado de los caníbales en Monkey IslandCuando me disponía a salir, los caníbales hicieron acto de presencia con unas intenciones nada saludables para mí. No conseguí encontrar entre los objetos que llevaba nada que les gustase, y me encerraron a cal y canto, pensando preparar conmigo un buen festín.

Comenzaba a dudar de mi suerte, cuando descubrí unas tablas en el suelo que parecían moverse. Abrí un agujero por el que podía huir, pero, desgraciadamente, el artilugio de Hermán no cabía y tuve que dejarlo allí.

De vuelta a la playa, tomé el bote y me dirigí al lugar donde había "aterrizado" por primera vez. Busqué al pobre mono hambriento, y le ofrecí todas las bananas que llevaba. El animalito se pegó tal atracón que luego no había forma de quitármelo de encima. Con el pequeño simio tras de mí, me encaminé al este de la isla, donde sabía por los nativos que estaba la entrada a la guarida de LeChuck.

Ayudado por mi pequeño amigo conseguí cruzar la empalizada, pero no entrar en la gigantesca cabeza de mono. Recogí un pequeño ídolo que me pareció un buen recuerdo del arte aborigen y decidí que sólo los nativos podían ayudarme a entrar, así que vuelta al poblado.

La guarida de LeChuck

Los pobres indígenas no se explicaban todavía cómo había podido escapar, pero estaba claro que habían decidido preparar conmigo un suculento guiso. En un intento desesperado, les ofrecí el pequeño ídolo y, para mi sorpresa, les encantó.

Conseguí de ellos además un útil instrumento de navegación imprescindible para caminar por los infernales laberintos que conducían a la guarida del pirata fantasma, a cambio de unos folletos que me entregó el charlatán de Stan y, cómo no, el recoge bananas de Hermán.

Mira detrás de ti, un mono de tres cabezasAdemás, me contaron que la única forma de poder acabar con el poder de LeChuck era utilizar un brebaje preparado por ellos, cuyo ingrediente principal era una raíz vudú que el fantasma guardaba, a cal y canto, en la bodega de su barco.

Cuando iba a abandonar el poblado, encontré al viejo loco que andaba buscando su cacharro quien consintió en cambiármelo por la llave de la cabeza gigante.

Otro rato remando (estaba cogiendo una buena forma física con tanto ir y venir), y por fin, llegó el momento de internarme en el camino del infierno. Cualquiera hubiese desfallecido, pero a mí me impulsaba el noble sentimiento de liberar a mi amada y no había freno para eso.

A través de un paisaje de pesadilla, el navigator me guiaba con una exactitud asombrosa, dejando atrás laberintos horribles. De pronto me encontré, por fin, ante el cubil del siniestro LeChuck.

Tuve que utilizar un collar mágico que pedí prestado a un amigo, para conseguir hacerme invisible a los espectrales bucaneros que celebraban en cubierta el éxito de su última incursión.

La primera puerta que intenté abrir rechinaba tanto que los piratas se darían pronto cuenta de mi presencia, así que probé en otra y vine a toparme con el mismísimo diablo del mar. El horrible LeChuck tomaba el aire de los inflemos con una cara de regocijo espeluznante.

En el barco fantasma

En una de las paredes del camarote, localicé una vieja llave a la que no me era posible acercarme por temor a que el pirata me descubriese. Como la llave era metálica, conseguí atraerla con un poco de ingenio y salí de aquel peligroso lugar.

Desde cubierta, bajé por una escotilla que daba a los camarotes de la tripulación, donde encontré a un bello durmiente al que hurté una botella de grog con mi enorme habilidad para estas lides. Más adelante estaba el cuarto de los animales, en el que había una especie de cofre claveteado, atado con cadenas y en cuyo interior debía haber algo importante. Necesitaba herramientas para conseguir abrirlo.

Enfrentamiento del pirata fantasma Lechuck y Guybrush en Monkey IslandJunto al cofre, una trampilla cerrada con llave, en la que probé la que había hurtado al pirata LeChuck. Abajo, un cacharro con aceite me recordó unos goznes demasiado sonoros, pero una rata enorme que apestaba a grog desde lejos no pareció recibirme con cariño. Hice lo oportuno para ganarme su amistad, y conseguí el aceite.

Ya en cubierta y dentro del primer camarote, descubrí una puerta vigilada por un forzudo fantasmal y un maravilloso equipo de herramientas. Volví abajo a toda prisa, y trabajé sobre el cofre hasta conseguir abrirlo. En su interior, como es lógico, estaba la raíz vudú.

Con toda la rapidez que mi cansado cuerpo me permitía, volví al exterior, y partí a la búsqueda de los caníbales, para conseguir la pócima anti-fantasmas. Armado con ella regresé al barco pirata, para encontrarme con la sorpresa de que había desaparecido.

Un atemorizado espectro que había quedado vigilando, me informó de que su jefe se había llevado a mi amada a la iglesia de Mélée, con el infame propósito de hacerla su esposa.

Después de tantas penalidades era injusto que algo así me pasara, y yo no iba a quedarme impasible. El viejo Hermán Toothroot había construido un barco para escapar de la isla de los Monos, y con él nos lanzamos hacia Mélée.

Resulta paradójico que el final de un temible pirata como LeChuck, que en su vida debió vaciar cientos de barriles de fortísimo grog, viniese de la mano de una simple cerveza de raíces, pero así es la vida.

Por mi parte, conseguí todo lo que deseaba. Hoy gobierno esta hermosa isla junto a mi amada esposa, y soy respetado por todos los que la habitan.

Aprende de esta larga historia, que el destino nos tiene preparadas grandes empresas, si somos capaces de decidirnos a dar el gran paso inicial.

Guybrush y Elaine Marley en el final de Monkey Island

Guía redactada por D.G.M para Micromanía Nº 35 (Segunda Época)


Portada Micromanía 35 dedicada a Monkey Island

Micromanía - Guía videojuego The Secret Monkey Island

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Intro The Secret of Monkey Island

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