Homework First es uno de esos accesorios retro que parecen una broma, pero que realmente llegaron a venderse a finales de los años 80 y principios de los 90 para la consola NES.
Hoy en día estamos acostumbrados a que una consola tenga controles parentales, límites de tiempo, perfiles infantiles y opciones para restringir determinados juegos. Basta con entrar en un menú de configuración y establecer cuánto tiempo puede jugar un niño. Pero a finales de la década de los 80 no había nada parecido. Si unos padres querían impedir que su hijo pasara toda la tarde jugando con su Nintendo Entertainment System, tenían que recurrir a métodos bastante más rudimentarios. Y ahí es donde apareció una de las soluciones más curiosas de la época: Homework First (Los deberes primero).
El funcionamiento de este peculiar accesorio para la consola NES era tan sencillo como contundente. Homework First era básicamente un mecanismo metálico con una cerradura de combinación que se sujetaba físicamente a la parte frontal de la consola. Aprovechaba uno de los orificios de los tornillos situados bajo la ranura de los cartuchos y quedaba fijado a la NES como una especie de mordaza.Una vez colocado, impedía acceder al compartimento donde se introducían los juegos. Y sin poder introducir un cartucho nuevo, la consola dejaba de ser demasiado útil para un niño con ganas de jugar. El sistema utilizaba una combinación que, según las descripciones del producto, podía configurarse para que los padres fueran los únicos que conocieran el código. De esta manera, no era necesario esconder los cartuchos ni llevarse físicamente la consola, ya que bastaba con colocar el dispositivo.
El dispositivo fue desarrollado por SafeCare Products, Inc., de Illinois, en colaboración con Master Lock, la conocida compañía especializada en cerraduras. Su lanzamiento se sitúa a finales de 1989 y estaba pensado específicamente para la NES original de carga frontal. El invento tenía un precio de 15,95 dólares, una cantidad que en 1990 no era precisamente insignificante para un accesorio cuya única función era impedir jugar.
Lanzar al mercado un bloqueador de videojuegos puede resultar exagerado visto desde la perspectiva actual, pero en aquel momento existía una auténtica preocupación por la enorme popularidad que había alcanzado Nintendo entre los jóvenes estadounidenses. La NES se había convertido en un fenómeno doméstico y muchos padres estaban preocupados por las horas que sus hijos dedicaban a jugar.La prensa de la época incluso comenzó a dedicar artículos sobre niños que descuidaban los deberes, el ejercicio o incluso el sueño por permanecer frente a la consola. Medios como The Washington Post o Los Angeles Times publicaron varios artículos a principios de los años 90 recogiendo las inquietudes de padres y profesionales sobre los niños que podían pasar auténticas sesiones maratonianas jugando a la Nintendo.
De hecho, Tom Lowe, creador del Homework First, había tenido la idea después de conocer el caso de un chico de 14 años que se había quedado despierto toda la noche jugando con su consola NES en lugar de estudiar para sus exámenes. Según los datos que se publicaron en la época, SafeCare llegó a afirmar que había vendido alrededor de 25.000 unidades, comercializándolas en tiendas de juguetes y también mediante pedidos telefónicos.
El producto incluso consiguió el respaldo de un pediatra y del Council for Children’s Television and Media, según la publicidad citada por Entertainment Weekly y reproducida posteriormente por otros medios.
El accesorio se diseñó exclusivamente para la NES, pero hay que matizar que Homework First no era un producto fabricado ni licenciado oficialmente por Nintendo. De hecho, Nintendo no quiso colaborar con Tom Lowe y SafeCare en el desarrollo del dispositivo. Era, por tanto, un producto de terceros diseñado para funcionar con la consola.
Por otra parte, Homework First podía bloquear físicamente la consola, y para un niño pequeño que simplemente intentase introducir un cartucho, probablemente resultaba bastante efectivo. El problema era que el mecanismo de seguridad no era especialmente sofisticado.
SafeCare había recurrido a una cerradura de combinación para que los padres pudieran controlar el acceso a la consola, pero un joven suficientemente decidido podía tener bastantes posibilidades de derrotar el sistema. El mecanismo tenía tolerancias muy bajas y componentes internos de plástico, lo que permitía determinar la combinación de manera relativamente sencilla: Old School Parental Controls - Homework First NES LockIncluso existían métodos para abrir el mecanismo sin conocer la combinación ya que el propio sistema de sujeción a la NES podía ser forzado, aunque esto último podía causar daños al dispositivo o a la consola.
Y para los adolescentes de finales de los 80 y principios de los 90, acostumbrados a todo tipo de puzles que resolver y jugar videojuegos con una considerable dificultad, simplemente se convertía en un reto más a superar para el que tampoco necesitaban necesariamente conocimientos avanzados de cerrajería.
Homework First no fue un gran éxito comparable con los juegos y accesorios oficiales de Nintendo, pero sí ha quedado como una de las curiosidades más extravagantes de la época de la NES, y es probablemente uno de los primeros ejemplos de control parental aplicado a los videojuegos.
Y quizá lo más interesante sea que el problema que intentaba resolver sigue existiendo más de tres décadas después. La diferencia es que hoy los padres pueden limitar el tiempo de juego desde los propios dispositivos, mientras que en 1989 alguien tuvo que mirar una NES y pensar: "¿Y si simplemente le ponemos un candado?"
Este primigenio bloqueador de videojuegos fue, en esencia, la versión de 8 bits de aquello de "primero haces los deberes y luego puedes jugar". Solo que, en este caso, los padres tenían una manera bastante literal de asegurarse de que el mensaje se cumpliera.









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